Las flores de Cedro
Ha soltado sus flores el cedro de enfrente.
Son flores muy duras y oscuras
Como la suerte de mi país.
Y no tienen aroma.
Como si prefirieran reservar su fragancia
Para tiempos mejores.
Unas caen en los patios de las casas;
Otras, en los tejados, en los aleros.
La mayor parte se pierde en la calle.
Los niños pobres de los suburbios
Recogen las que pueden cuando pasan a la escuela
Y mientras suben la empinada cuesta
Van arrancando pétalos...
Uno...dos...tres...cuatro...cinco...
Luego le dan un puntapié a lo que queda.
Yo me quedo muy triste
Al ver los pétalos regados
Pensando en lo que harán cuando le arranquen
El último a mi país.
Florecemos, aupados por la lumbre,
con la inocencia de agua que respira
el anónimo olor de los claveles.
Nos embrujan las plantas y los pájaros,
el desuello, las flores invernales,
como una cantinela abovedada
que resurge del polvo de los días.
La noche es una estrella sin raíces
que ampara el canto triste de las horas
en las que se suceden ansia y espejo.
Es la naturaleza de la noche
escuchar el silencio de los búhos,
atesorar el llanto del murciélago.
Con un ramo de flores
Yo no pretendo obtener
la gloria que muchos buscan,
tampoco las riquezas.
Solo con un ramo de flores,
tu amor, tu aliento y tu alegria,
me siento complacida.
Aunque soy pobre de dinero,
no soy pobre de alma,
más digo, mi pobreza es bella
y cuando tú a mi te acercas,
siento rico mi corazón.
Con un ramo de flores engalanas mis mañanas,
mis noches, mis penas...
con un ramo de flores, todo lo puedes,
todo lo alcanzas, no hay nada que
te impida alcanzar tu meta...
con un ramo de flores, yo me siento felíz.
Anónimo
Flores de mi pueblo
En mi pueblo las flores son distintas,
huelen diferente y eso tiene una explicación,
tú vives allí y eso dice muchas cosas.
Las flores de mi pueble tienen tu perfume,
tu aroma, tus vivencias, tu historia.
Las flores de mi pueblo huelen a ti,
es por ello que la fragancia es bella
y hace palpitar locamente a mi corazón.
Sin ti, las flores no son lo mismos,
no huelen a rosas, no emiten sentimientos,
no son dignas de ser apreciadas,
sin ti, las flores de mi pueblo,
son de papel, de tela, de tristeza.
No te vayas nunca de mi lado,
no quiero que las flores se marchiten,
como lo haría mi corazón.
Rosas rojas
Rosas rojas como éstas
muchas veces te habrán dado,
y tal vez se han marchitado,
pero éstas aquí presentes,
guárdalas eternamente
que jamás marchitarán,
pues como mi amor serán,
para vos tesoro, siempre.
Las flores se marchitan
Las flores que día a día
pongo en la mesa de mi casa
se marchitan, ¿Por qué será?.
Las riego, las cuido, las mimo,
pero ellas, no sé por qué,
se entristecen y, lentamente,
dejan caer sus pétalos.
Las flores que tú me traías
eran especiales, ellas no se marchitaban,
sino que, fieles a tus encantos,
demostraban que amaban la vida,
y permanecía emanando
su única fragancia, aquella que
me recordaba a tu esbelta figura.
Estas flores que mantengo a mi lado
se marchitan y creo que es
porque no visualizan tu presencia,
vuelve a mi lado y haz
que estas flores renazcan con tu presencia.
Eternamente te esperaré.
Anónimo
Flores y sol
Yo no quiero ni gloria ni riquezas,
Pues me siento feliz por la mañana
Con un ramo de flores en mi mesa
Y una gota del sol en mi ventana
Mi pobreza se alumbra y se engalana,
Y me parece bella mi pobreza,
Cuando hay una gota de sol en mi ventana
Y hay un ramo de flores en mi mesa
Mas quisiera morirme en la rudeza
De las horas sin sol y sin belleza,
Sino fuera por ti...............la soberena,
Que en las horas de angustia y de tristeza
¡Eres ramo de flores en mi mesa
Y eres gota de sol en mi ventana!
La rosa del jardinero
Era un jardín sonriente;
era una tranquila fuente
de cristal;
era a su borde asomada,
una rosa inmaculada
de un rosal.
Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del vergel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.
A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
Y al notar el jardinero
que faltaba en el rosal,
cantaba así, plañidero,
receloso de su mal:
—Rosa la más delicada
que por mi amor cultivada
nunca fue;
rosa, la más encendida,
la más fragante y pulida
que cuidé;
blanca estrella que del cielo
curiosa del ver el suelo
resbaló;
a la que una mariposa
de mancharla temerosa
no llegó.
¿Quién te quiere?
¿Quién te llama
por tu bien o por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama
que no estás en tu rosal?
¿Tú no sabes que es grosero
el mundo? ¿Que es traicionero
el amor?
¿Que no se aprecia en la vida
la pura miel escondida
en la flor?
¿Bajo qué cielo caíste?
¿A quién tu tesoro diste
virginal?
¿En qué manos te deshojas?
¿Qué aliento quema tus hojas
infernal?
¿Quién te cuida con esmero
como el viejo jardinero
te cuidó?
¿Quién por ti sólo suspira?
¿Quién te quiere? ¿Quién te mira
como yo?
¿Quién te miente que te ama
con fe y con ternura igual?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?
¿Por qué te fuiste tan pura
de otra vida a la ventura
o al dolor?
¿Qué faltaba a tu recreo?
¿Qué a tu inocente deseo
soñador?
En la fuente limpia y clara
¿espejo que te copiara
no te di?
¿Los pájaros escondidos,
no cantaban en sus nidos
para ti?
¿Cuando era el aire de fuego,
no refresqué con mi riego
tu calor?
¿No te dio mi trato amigo
en las heladas abrigo
protector?
¿Quién para sí te reclama?
¿te hará bien o te hará mal?
¿Quién te llevó de la rama
que no estás en tu rosal?
Así un día y otro día,
entre espinas y entre flores,
el jardinero plañía
imaginando dolores,
desde aquel en que a la fuente
un caballero llegó
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
Claros aires de Valencia
que dais a la mar embates,
a sus verdes plantas flores,
a sus naranjos azahares;
huéspedes frescos de abril,
Instrumentos de sus aves,
Campanitas del amor
Que despertáis los amantes,
Llevad mis suspiros,
Aires suaves
Al azahar de unas manos
Que en ellas nacen.
Flor es el jazmín, si bella,
no de las más vividoras,
pues dura pocas más horas
que rayos tiene de estrella;
si el ambar florece, es ella
la flor que él retiene en sí.
Aprended, Flores, de mí
lo que va de ayer a hoy,
que ayer maravilla fui,
y hoy sombra mía un no soy.
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